El ecuatoriano Eloy Alfaro, auténtico héroe de leyenda

General Eloy Alfaro Delgado.Durante mucho tiempo nos hicieron creer peyorativamente, que Ecuador sería ara siempre una “república bananera” y punto. Ni de su riqueza y de sus grandes próceres, desde Atahualpa a Eloy Alfaros,”malditos que merecían la muerte” se hablaba poco o no se hablaba. El primero fue apresado. Los conquistadores prometieron devolverse la libertad a cambio de una fabulosa suma de oro, la cumplió. Pero después de diez meses de cautiverio Pizarro ordenó su muerte por estrangulamiento. Tenía cuarenta años de edad. En su lengua indígena, cuenta la historia escrita, que estos repetían un lamento: Chaupi punchapi tutacaya, o lo que es lo mismo en español “Anocheció a la mitad del día”.

Para el terrible Pizarro, Ecuador fue tierra de promisión. De allí partió con su expedición al País de la Canela que culminó, nada menos que con el descubrimiento del e otro mar –un mar dulce-.el río Amazona que llenó de gloria a Orellana, uno de sus hombres. Sin importarle que murieran miles y miles de indios y muchos españoles.
Ecuador no era poca cosa, entre Atahualpa y Eloy Alfaro actúa el indio Eugenio de Cruz Espejo, un ser excepcional en la Colonia: Médico, abogado, escritor, periodista, uno de los precursores ¿por qué no?, de la independencia americana, que concibió en forma radical, mediante la insurrección simultánea de la colonia y la formación de un gobierno republicano y democrático en el siglo XVIII. Por demás fundó el primer periódico en 1791. Perseguido atrozmente, Espejo murió en la mayor pobreza. Aún es difícil imaginar cómo no fue asesinado.
Pero ninguna hazaña “imposible” fue en vano. En 1809 el 10 de agosto de 1909 Quito inauguró una Junta Soberana. Grito bien sonoro de la independencia latinoamericana.

Las razones de Eloy Alfaro

En el siglo XIX Alejandro de Humbolt dijo, al establecer el contraste entre la pobreza del pueblo y las riquezas naturales enormes, del Ecuador dijo que ese o país es “un mendigo sentado sobre un saco de oro”. Y luego el saco de oro se lo reparten las oligarquías conservadoras y liberales en disputa, y el imperialismo, o la inversa.
Surgió el grupo rebelde de Eloy Alfaro con su ejército de campesino, indios y los llamados montubios; artesanos, obreros y jóvenes radicales. Una generación heroica. Sin duda fue él la más cabal expresión de unidad del pueblo en sus aspiraciones, reunía además las mejores virtudes.

La etapa heroica y popular que tantas esperanzas despertaba en el Ecuador, entre campesinos y gente ilustrada terminaría en 1912 con la masacre de Eloy Alfaro –la estrella—y sus tenientes en lo que es conocida como la “hoguera bárbara” encendida en Quito por las referidas fuerzas de la reacción. Los gobierno que vivieron inmediatamente después o el llamado proceso autocrático, entre 1912-1925significaron la oscuridad.

Se le seguiría llamando a Ecuador una república bananera – despectivamente,– aunque el banano es un fruto al que ningún país de América debe renunciar. Pero ocultaron riquezas que siempre se empeñaban en ocultar. Empezando por su gloriosa historia, que Eloy Alfaro defendió siempre.

Alfaro fue la expresión más cabal de las aspiraciones populares en esa etapa formación de la nacionalidad ecuatoriana. “Su personalidad –según los biógrafos del prócer–, reunía las mejores virtudes de nuestro mestizaje: valor, inconformidad e intrepidez. Resurgía de sus reveses, sus enemigos lo llamaban El General de la Derrota, pero con sus nuevos ímpetus para nuevas empresas por la libertad, en una larga epopeya, día a día, renovada.”

El joven Alfaro

Eloy Alfaro tenía 22 años de edad cuando dirigió la revuelta contra García Moreno. En un panfleto había escrito: “García Moreno dividió al pueblo ecuatoriano en tres partes iguales: la una la dedicó a la muerte, la otra al destierro, la última ala servidumbre”.

Fue extrañado de su país. Pero, Eloy Alfaro desembarcó en las costas de Esmeralda tres veces en tres años consecutivos; liberó pueblos del litoral y le proclamaron Jefe Supremo. Los restauradores del régimen opresor desconocieron el triunfo de Alfaro, pero unos años después, en 1884, estalló de nuevo la insurrección de la Costa inspirada, como siempre Por Eloy Alfaro desde Panamá.

Cuantos hechos heroicos de nuestros próceres de América parecen fantasía. Poco esfuerzo tendría que hacer un guionista de audiovisuales para estructurar una historia mágica pero coherente. Porque en este guión real, Eloy Alfaro, con fuerzas inferiores, ante el inminente fracaso prendió fuego a su barco y arremetió de nuevo contra el enemigo. Su cuerpo oculto en un barril había sido arrojado por las olas a una playa cercana. “Así surgió una vez más de las llamas y el mar, supuesto a nuevas aventuras por la libertad. Escapó por la selva, pero muchos de sus compañeros cayeron victimas del terror por el gobierno (…) escribió el historiador Patricio Cuevas una monografía que hace muchos años publicó nuestra Casa de las Américas.

Obviamente con algo más de cuarenta años de edad y veinte de lucha imparable, Eloy Alfaro era ya una figura de leyenda.

“Unión igual–era su lema—de la que deberá alzarse más el Sur sobre el solar de la Gran Colombia”, la Gran Colombia de Bolívar, Nuestra América de Martí.

En Nicaragua lo nombraron General de División del Ejército. Cuando lo marines yanquis intervinieron en ¡1885! Panamá, Eloy Alfaro se alistó para combatirlos. Caracas los recibió como el Nereo que era. Luego, en Costa Rica Alfaro se hizo amigo de Antonio Maceo de quien recibía ayuda y, además, conoció a José Martí en Nueva York e incluso se ha escrito que a los dos Eloy Alfaro propuso un plan para liberar a Cuba.

La lucha de Alfaro fue imparable. En 1895 el pueblo de Guayaquil asaltó los cuarteles y proclamó a Eloy Alfaro Jefe Supremo de l República y General en Jefe del Ejército. Tenía 55 años de edad, entonces. La reacción lo llamó anticristo.

Lo real maravilloso se impuso, Alfaro salió al combate. Trepó la cordillera; los indios lo esperaban. Cerca de Riobamba, frente al nevado del Chimborazo, dio la batalla y venció. Veinte días después entró triunfante en Quito. Sus reformas comenzaron desde su casa de campaña, suprimió el pago de diezmos y abolió los impuestos sobre las miserables propiedades de los indígenas. Luego separó la Iglesia del Estado (1906) pero afirmó la libertad de credo y de conciencia. Implantó La educación laica, el matrimonio civil y hasta el divorcio. Nacionalizó más de sesenta latifundios. Hizo construir el ferrocarril trasandino Guayaquil Quito. Trato de restaurar la Gran Colombia.

Sin embargo no le alcanzo el tiempo ni las fuerzas. La estructura feudal había quedado casi intacta. En su segundo período de gobierno tenía frente a él una convención de elementos hostiles y tuvo que dimitir. Luego estallo la guerra civil, corrió la sangre en Quito. Más de mil muertos. Lo descalificaron. Fue hecho y asesinado, se denuncia que dentro de una celda, por sicarios amaestrados y luego lanzado su cadáver por un muro. Pero ninguna fuerza criminal ha podido nunca ni podrá, borrar su ejemplo y su acción patriótica americana. Lo que hoy es Ecuador mereció su sacrificio.

Tenemos a Ecuador en la Feria Internacional del Libro en Cuba. Atentos los lectores a las obras que cuentan con más detalles la historia de Ecuador y de su gran héroe Eloy Alfaro.

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