Chávez: me fui, pero no me voy

chavezRazones sobran para extrañar la querida presencia del presidente Hugo Chávez Frías, el hombre que construyó durante solo 14 años una obra política que le sobrepasa, ya que su fallecimiento el 5 de marzo del pasado año sembró en su pueblo revolucionario la conciencia de que bajo circunstancia alguna se perderá su proyecto político llamado Socialismo del Siglo XXI.

Chávez, —quien se autoproclamó riéndose como “mulato, feo y con una verruga” en una broma porque los jefes de la Casa Blanca no lo soportaban, ni la derecha tampoco— era un típico venezolano: conversador, sociable, chistoso, bailador, amante de las mujeres bellas. Virtudes que le permitieron una comunidad y empatía con su gente de tú a tú, algo insólito para algunos políticos de estos días, aunque sean afiliados de corazón a la ideología de izquierda.

Nacido en Sabaneta en familia numerosa, vendedor de dulces llamados arañas, escogió la carrera militar para su vida, sin saber que su destino verdadero era el de ser guía de su pueblo, el más humilde, el mismo al que le cambió la vida cuando el 4 de febrero de 1992 dirigió un levantamiento militar armado para derrotar al presidente Carlos Andrés Pérez, quien implantó el neoliberalismo en la riquísima Venezuela, el quinto exportador de petróleo del mundo.

Las ideas de Chávez y el movimiento que se organizó en torno a su figura —el llamado chavismo— molestaron a la oligarquía local y a la clase burguesa y aristocrática de una nación de 23 millones de personas, que al final del siglo XX tenía un 45 por ciento de ciudadanos pobres. Las grandes riquezas se concentraban entonces en unas pocas familias dueñas de los emporios empresariales, entre ellos, los medios privados de comunicación, que ahora tratan de derrocar a su sucesor, el presidente Nicolás Maduro, con grandes campañas de mentiras y odios.

El Comandante Chávez se entregó a los pobres de su país. Y para hacerlo creó 12 Grandes Misiones financiadas por su administración mediante las cuales dignificó a los sectores más vulnerables de la sociedad, dándole las esperanzas que nunca tuvieron y cambiándoles las vidas para mejor.

Desde 2003, el Gobierno venezolano usa las ganancias del petróleo para promover el desarrollo humano y luchar contra la pobreza y la exclusión social. Según el Instituto Nacional de Estadística, el Ejecutivo hizo una inversión total equivalente a los 772 000 millones de dólares, en lo social, de 1999 a 2012.

Los proyectos incluidos en el Socialismo del Siglo XXI son apoyados por la empresa petrolera nacional Petróleos de Venezuela (PDVSA), y se diseñaron para resolver las necesidades básicas de la población, que ahora disfruta de acceso gratuito a los servicios vitales en la salud, la nutrición, la educación, la vivienda y capacitación laboral. Una de las Misiones más conocidas es Barrio Adentro, la cual colocó clínicas y médicos en comunidades sin oportunidades anteriores, con la colaboración del personal de salud de Cuba, pequeña nación caribeña que brinda su absoluto apoyo político y de solidaridad al gobierno venezolano.

Para Chávez, reducir la pobreza era de suma importancia. Le preocupaban los niños y niñas y los ancianos, en especial, y fomentó cambios para acabar con ese flagelo social. Desde 2003, el porcentaje de hogares que viven en pobreza cayó en más del 55 por ciento al 26 por ciento, y el porcentaje de hogares en situación de pobreza extrema disminuyó de 25 por ciento a sólo siete por ciento. Otros indicadores demuestran el impacto de las misiones sociales. Por ejemplo, la mortalidad infantil y la desnutrición disminuyeron, en tanto cada año se eleva más la matrícula escolar, mientras aumentan las tasas de graduación en los distintos niveles.

Venezuela es el país de la región que más ha reducido la desigualdad en los últimos 10 años, afirmó en octubre de 2012 la Presidente de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL), Alicia Bárcena.

Esto es posible, agregó, gracias a la aplicación de los programas sociales dirigidos principalmente a ayudar a los sectores más vulnerables. Según la CEPAL, el coeficiente de Gini de Venezuela, que mide la desigualdad en una escala de 0 a 1, como la más baja, es en Venezuela de 0,394.

Datos oficiales afirman que 6,78 millones de personas fueron atendidas gratuitamente en hospitales públicos, en tanto, más de 5,5 millones de personas se beneficiaron de la Misión Barrio Adentro, creada para mejorar el sistema de salud. Gracias a esta Misión, más de dos millones de venezolanos salvaron sus vidas.

Otras importantes Misiones son las de Alimentación y la creación sin intermediarios de los mercados conocidos como MERCAL y PDVAL, así como las llamada Casas de Alimentación, de las cuales se benefician 15 millones de ciudadanos, con tres comidas diarias gratuitas.

Convencido de que la educación es fundamental para el crecimiento político y espiritual de los ciudadanos, por iniciativa de Chávez se crearon distintos programas, mediante los cuales se erradicó el analfabetismo en Venezuela, con la introducción posterior de distintos niveles de enseñanza, incluida la universitaria.

Ahora, además de mantener vigente esos proyectos, el Plan de la Patria, escrito por Chávez de su puño y letra, cuando ya estaba muy enfermo como su legado a la continuidad del Socialismo del Siglo XXI, se activan nuevos planes, como la Gran Misión Vivienda, que construye millares de viviendas para satisfacer las necesidades de la población.

En 14 años de gobierno, el presidente bolivariano —con la vista puesta en el pensamiento de unidad del Libertador— logró, con el mayor respeto por la diversidad ideológica, la unidad continental siempre quebrada por las intrigas de Estados Unidos, que considera a estas tierras indígenas, blancas y africanas, su patio trasero.

Chávez fue y es un líder político muy querido, no solo por su pueblo revolucionario, sino también en la región, ya que su visión política le indicaba que sólo con la unidad de América Latina y El Caribe, donde residen más de 600 millones de personas, lograría su definitiva independencia de Estados Unidos, el imperio más poderoso del planeta.

A la unidad latinoamericana y caribeña dedicó gran parte de su tiempo como presidente de Venezuela.

Gracias a su visión política, y con una inteligencia natural desarrollada con el estudio casi constante de los grandes pensadores y la experiencia de la Revolución Cubana, el Mandatario venezolano ideó y concretó, siempre apoyado por Fidel Castro y otros dirigentes democráticos de América Latina y El Caribe, una serie de agrupaciones integracionistas con novedosas formas de colaboración de las que no forman parte Estados Unidos ni otros países hegemónicos.

Entre ellas están la Alianza Bolivariana para los pueblos de nuestra América-Tratado de Comercio con los pueblos, la Unión de Naciones Suramericanas, Petrocaribe, y su gran sueño, el mismo de Simón Bolívar: la Comunidad de Naciones Latinoamericanas y Caribeñas, creada hace tres años.

Otro de los grandes logros del gobierno de Chávez en solo 14 años fue la ampliación de la agenda comercial con naciones hasta entonces ignoradas. Venezuela abrió su espectro en el comercio con China, Irán, Rusia, y otros países que le brindan un abanico de posibilidades también en el área de inversiones.

De suma importancia resultó para Venezuela la entrada en el Mercado Común del Sur (MERCOSUR), cuya solicitud fue hecha por el líder bolivariano y que estaba detenida por el Congreso de Paraguay. Luego del golpe de Estado al presidente Fernando Lugo, Paraguay fue suspendido del MERCOSUR, y Venezuela encontró las puertas abiertas por parte del resto de la membresía de este importante organismo comercial (Brasil, Argentina y Uruguay).

Su convincente palabra, sus verdades, dichas con absoluta sinceridad, le ganaron el respeto y la simpatía en los grandes foros internacionales. Sus intervenciones en la ONU —desde cuyo palco llamó Diablo al guerrerista George W. Bush— en las Cumbres Iberoamericanas, en las regionales, hicieron que se le considerara un estadista nato, muy alejado de los cánones del tradicionalismo burgués en su cargo que ganó en las urnas de manera consecutiva.

Venezuela fue electa para ocupar un asiento en el Consejo de Derechos Humanos para 2013-2015 en una designación en la que la Asamblea General de Naciones Unidas eligió 18 miembros del cuerpo, incluyendo tres de América Latina y el Caribe.

Para quienes vieron su actuación valiente ante los embates de la contrarrevolución que lo atacó de manera continua en sus 14 años al frente del Ejecutivo, su amorosa actitud hacia su pueblo, su sensibilidad, su simpatía, vestido de rojo, acorde con su apasionada personalidad, existe la convicción de que en esta batalla de vida o muerte por la supervivencia de la obra que construyó, el Comandante y su ejemplo insuflan vida a la reacción de los revolucionarios venezolanos.

Él estaba convencido de que el chavismo trascendía su persona. Así lo advirtió a sus enemigos, que tanto le temieron: “A los que me desean la muerte, yo les deseo mucha vida, para que vean cómo la Revolución Bolivariana va a seguir avanzando de batalla en batalla y de victoria en victoria”.

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