La revista Universidad de La Habana: octogenaria y vigente

Jorge Hernández Martínez, director de la revista, explica que los temas abordados en los últimos años tocan desde la música, hasta los problemas de género, ciencia e innovación tecnológica, los procesos políticos de América Latina, entre otros. Foto: Yander Zamora

Un caudal de valor histórico y académico recoge en sus páginas una publicación que, nacida en el año 1934, trascendió las puertas de la colina universitaria donde cobró vida, y se convirtió en representante fiel del acervo de varias generaciones de intelectuales y profesionales universitarios.
La revista Universidad de La Habana ha devenido memoria documental de la historiografía universitaria y cultural, y sus ocho décadas de prestigiosas páginas la han hecho acreedora de numerosos apelativos, entre ellos, el de ser “una de las mejores publicaciones de la cultura cubana”, al decir del poeta y periodista Ángel Augier, Premio Nacional de Literatura.

En conversación con el sociólogo Jorge Hernández Martínez, su actual director y uno de los intelectuales cubanos de más experiencia en la publicación, puede constatarse el sentido de pertenencia y apego a la tradición científica y divulgativa que hizo a la revista mantenerse activa, incluso en los momentos más tristes para las publicaciones impresas en el país.

“La revista nació afincada en el terreno cultural con énfasis en el campo de las humanidades, las letras, la crítica literaria y de época, el análisis histórico, temas como la identidad nacional, el sentimiento de los cubanos, la vocación antimperialista”, comentó.

No es casual si se tiene en cuenta el contexto histórico de su surgimiento, posterior a la Autonomía Universitaria liderada por Julio Antonio Mella, periodo en el cual el doctor José Antonio Presno Bastiony, precursor de la cirugía cubana, se convierte en rector de la Casa de Altos Estudios, y además en fundador y director de la revista, hasta su fallecimiento en el año 1953.

“Definitivamente no nace con una inquietud de reflejar resultados de ciencias naturales o exactas, sino más bien con el propósito de mostrar una dinámica cultural y sociopolítica. Eso explica la preocupación de hacerlo desde las humanidades, la historia, la literatura, el pensamiento social y filosófico”.

Salieron a la luz los primeros números al calor del proceso de depuración de los profesores machadistas, llevada a cabo por estudiantes y el Consejo Universitario. Fue desde esas primeras páginas desde las cuales se perfiló como una de las publicaciones de primer orden de la época.

Por citar escasos ejemplos, un primer número publicaba las palabras de su director al asumir la rectoría de la Universidad, en las cuales ofrece vigentes análisis sobre la flexibi­lidad de planes de estudio, oposición a la enseñanza memorística y promueve la institución del Día del Estudiante, entre otros temas. Mientras, la segunda salida se dedicó a homenajear a la figura de Enrique José Varona, con contribuciones de José Varela Zequeira, Juan Marinello, Raúl Roa, Medardo Vitier, y los poetas Emilio Ballagas y Manuel Navarro Luna, etc.

Explicó a Granma Hernández Martínez que los trabajos reflexionaban, entre otros tópicos, “sobre la naturaleza de la llamada República mediatizada o seudorrepública, la interacción que había, muy tempranamente con los Estados Unidos, las huellas de España, la presencia africana en la cultura y la sociedad cubana, y el gran activismo de la juventud con el despertar de nuevas posiciones de mayor crítica en el estudiantado cubano”.

Un vistazo al programa y objetivos de la publicación muestran el interés por dar continuidad a las intenciones de su predecesora, la Revista de la Facultad de Letras y Ciencias. No solo se propuso divulgar el quehacer científico del profesorado, sino además “dotar de unidad y vida al naciente pensamiento cubano, tanto en el aspecto investigativo científico como cultural y técnico; aprovechando la tradición legada por Varela, Luz y Caballero, Martí, Finlay, Varona y otros ilustres aportadores de valores”.

NUEVAS LUCES, NUEVOS TIEMPOS
Con el triunfo de 1959 los contenidos se ajustaron a la realidad vivida por la nación, “desde una ideología profundamente revolucionaria, patriótica y martiana”, refleja el profesor Arnaldo Rivero Verdecia en su libro La revista Universidad de La Habana en la cultura cubana, profunda investigación que lo hizo merecedor del título de Doctor en Ciencias de la Comunicación.

Aquellos años de transformaciones de toda índole para el país, que no pudieron quedar exentas de tratamiento en los medios impresos, dotaron a la revista de una nueva agenda de preocupaciones y temáticas. Hernández Martínez lo caracterizó como “un compromiso más visible y profundo de la Universidad como institución”, y utilizó el ejemplo de uno de los cambios más importantes sucedidos en la década de 1960: La Reforma Universitaria.

A partir de ese momento “se convierte más en una especie de patrimonio concientizado de las direcciones universitarias, en un foro de debate del claustro de la Universidad y de otras partes de Cuba. Aparecen nuevas inquietudes y se va diversificando el grupo de autores”, recordó su director.

Esa riqueza autoral, presente en todo momento, se acrecienta en esa época constantemente. Asumió el cargo de secretario de redacción, el investigador Ángel Augier y el comité editor lo integraron Alejo Carpentier, Roberto Fernández Retamar, Julio Le Riverend, Juan Marinello, Fernando Portuondo, Raúl Roa, entre otras figuras del panorama intelectual cubano.

EN EL CORAZÓN DE LOS UNIVERSITARIOS
Hernández Martínez habló con satisfacción sobre la época más compleja para la revista, que constituyó la de mayor crisis económica del país: “Fue perdiendo sistematicidad, desde ser cuatrimestral hasta llegar a un número especial al año. Sin embargo, coincidió una voluntad universitaria y los sentimientos de pertenencia de muchos profesores para que, a pesar de las circunstancias difíciles del periodo especial o de otros momentos, la revista continuara existiendo”.

En la actualidad la frecuencia de salida es semestral, “y al parecer nos vamos a quedar con esta periodicidad, y con nuevos rostros desde el punto de vista de formato, tamaño, diseño de cubierta”. Asimismo, la revista ha tenido una especie de sintonía con esferas de la producción cultural como son las artes plásticas y la gráfica, no solamente en los diseños de cubierta, sino también en algunas páginas interiores.

El próximo número de la publicación estará dedicado a conmemorar su cumpleaños 80, y reunirá testimonios de personalidades que tuvieron responsabilidades de dirección, como Ambrosio Fornet, Luis Álvarez Álvarez, la profesora Marlen Do­­mín­­guez y la doctora Graziella Pogolotti, entre otros.

Además,­ la edición publicará artículos de Carlos Rafael Rodrí­guez, Marinello, Retamar, etc. seleccionados minuciosamente de números anteriores.

Además, se conoció en la entrevista que el próximo año, con motivo del décimo aniversario del discurso de Fidel en el Aula Magna de la Universidad de La Habana, la revista dedicará uno de sus números a publicar trabajos de especialistas que analicen su vigencia, e insertarán el discurso en la sección de “Documentos”.

Señas de que “la primera revista referenciada de América Latina” —como la califica la doctora María del Carmen Barcia, Premio Nacional de Ciencias Sociales 2003— pretende seguir potenciando su valor en Cuba y América Latina, como defensora de la identidad nacional, y estando al día con los procesos culturales de mayor impacto acontecidos en la Isla.

Anuncios
Esta entrada fue publicada en Uncategorized y etiquetada , . Guarda el enlace permanente.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s