Con la fuerza y la virtud de los médicos internacionalistas cubanos

CUB

Desde los balcones, decenas de madres con sus hijos en brazos salen al paso de la multitud, como quienes desean unirse a la algarabía. Por todos lados se observan miles de jóvenes con banderas, carteles y afiches, que recorren la capitalina calle San Lázaro en un largo viaje por la historia, por el internacionalismo, por Cuba.Algunos quizá no aquilatan cuánta tradición hay en esa larga fila de rostros jóvenes que partió pasadas las cuatro de la tarde desde la Universidad de La Habana. Pero, como afirmó alguien muy cerca de este reportero, esta es la mejor forma de unir la familia a la historia gloriosa de nuestro país y de hacer que los más nuevos sientan el patriotismo.

Esa enorme multitud, encabezada por miles de estudiantes de Ciencias Médicas, protagonizaba la tradicional marcha que cada 27 de noviembre recuerda el fusilamiento de los ocho estudiantes de Medicina, cometido en 1871 por el colonialismo español. La peregrinación fue este año un homenaje a los médicos internacionalistas cubanos y en  especial a los colaboradores de la Isla que enfrentan la epidemia del Ébola en Sierra Leona, Liberia y Guinea-Conakri.

Marchemos con la fuerza, el espíritu y la virtud de esos compatriotas, a quienes este futuro ejército de galenos les ratificamos nuestra voluntad de trabajar a su lado si fuera necesario, afirmó Claudia Gutiérrez Figueroa, miembro del Secretariado Nacional de la FEU, para rendir así tributo a la vocación internacionalista de la Revolución y del pueblo cubanos, expresada en un inmenso grupo de colaboradores de la Salud que batallan por los destinos de la humanidad en más de 60 países.

En su alocución la dirigente estudiantil también ratificó la solidaridad de los estudiantes cubanos con el pueblo de México ante la tragedia de los 43 educandos desaparecidos en Ayotzinapa, y convocó a los jóvenes a marchar para honrar la Colina universitaria, la historia y la sangre derramada. «Marchemos por Cuba, por América y la Humanidad», dijo.

Minutos antes se escuchó al trovador Raúl Torres, quien interpretó su canción Ángeles de bata blanca. Entonces hasta la explanada de La Punta, donde se alza el monumento que marca el lugar en que fueron fusilados los estudiantes, llegó la multitud. Allí, ofrendas florales de Fidel y Raúl, de los Consejos de Estado y de Ministros, y de la juventud cubana, fueron depositadas en tributo a la sangre generosa que se derramó hace 143 años.

Asimismo jóvenes de otras naciones que estudian en la Escuela Latinoamericana de Medicina se unieron al desfile, y en el puente del Hospital Hermanos Ameijeiras fueron colocadas banderas de los países con los que Cuba mantiene lazos de cooperación.

Encabezando el desfile estuvieron Yuniasky Crespo, primera secretaria del Comité Nacional de la UJC; Yosvany Montano, presidente de la FEU, junto a otros miembros de organizaciones políticas y del Ministerio de Salud Pública, quienes junto a los estudiantes cantaron el himno de la vida a esos ocho estudiantes inocentes que, como expresó el Apóstol, «tienen más que un mundo por sepultura».

VT

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